Llevaba viajando ya más tiempo del que quería contar. Había aprendido mucho del mundo exterior, de sus costumbres y diversidad de culturas, de lo que se cree, lo que se piensa y lo que se dice. Y sobre todo... Que el mundo está lleno de personas! Antes de viajar, creía que 50 personas eran muchas... Pero después de visitar Damasco, Jerusalén, las ciudades de la India, la ruta de la seda... 5,000 son pocas. Había conocido a muchas personas y tratado con muchos viajeros. Por un momento incluso me pareció distinguir a Raphael y a Jeanne, la pareja que conocí en el templo de Horus, entre una multitud en la ruta de la seda, aunque no pude acercarme a ellos, pues no iba a permitir que una caravana se me escapase sin que les haya pedido que me llevasen.
Ahora estaba en una tierra nueva y extraña, lo más distinta a mi propio pueblo que jamás había visto. Los rostros de las personas tenían ojos tan pequeños que dudaba si me estaban viendo, comían extrañas semillas blancas que llegué a conocer sólo cuando protegía a algún comerciante que pasaba cerca de mi clan, encima de todo lo comían con un par de palitos.
Había seguido las historias y los cuentos que la gente me decía al momento de preguntarles sobre una "energía maligna y una benigna". Muchas de las historias eran callejones sin salida... Pero otras no, unas acerca de un caballero de armadura azul que llevaba consigo una abominable espada que parecía hecha de carne. Sobre la energía benigna no aprendí nada más que un rumor acerca de un clan que vivía en las tierras de oriente. Al final, escuché una historia acerca de una guerrera que estaba involucrada con la espada demoníaca y la energía benigna... y supe que vivía en el impero llamado China.
Los rumores y las historias me guiáron hasta una mansión de hermosas decoraciones y vastos jardines y lagos. No había nadie defendiendo la puerta, así que me había decidido por entrar. Me quité mi casco de Horus y bajé mi tela para revelar mi boca y barbilla. había aprendido que las personas confiaban más en alguien a quien podían verle el rostro (y encima, nadie conocía a los guerreros de Horus...). No me atreví a adentrarme demasiado en la mansión...
-Hola? Hay alguien aquí? Busco a una guerrera, una que tuvo algo que ver con el caballero azul. Quería hablar con ella... Sí hay alguien?
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